Se cuestiona la designación de Slavko Vincic como árbitro de la final, recordando su actuación en el partido contra Arabia Saudita donde cobró un penal polémico y se anularon goles. Se menciona que tiene un carácter "manipulable" y saca pocas tarjetas.
Se sugiere que la política podría influir en la elección del árbitro, en el contexto de la búsqueda de votos para Infantino dentro de la UEFA. A pesar de las dudas, Vincic ha dirigido otros partidos importantes del torneo, incluyendo Brasil-Marruecos y México-Ecuador.