El árbitro esloveno Slavko Vincic fue designado para dirigir la final del Mundial y rompió en llanto al enterarse de la noticia, viralizándose la emotiva escena.
Vincic se mostró visiblemente emocionado, recibiendo el aplauso de sus colegas. Se destaca la valoración de su carrera y la importancia del momento para él.
Se menciona que la escena contrasta con la seriedad que suele mostrar en el campo de juego y resalta la humanidad del árbitro al expresar sus emociones.