Se comenta la actitud de algunos turistas americanos en el Mundial, quienes lo toman como un evento más, sin la misma intensidad que los argentinos. Se describe cómo compran comida y van de compras durante las pausas, ajenos a la pasión del partido.
Un ejemplo gráfico es un espectador jugando al Candy Crash mientras se desarrollaba el partido, lo que genera asombro y cierta incredulidad ante la falta de conexión con el evento.