Tomás Dente, visiblemente enojado, arremete contra Fernando, desmintiendo categóricamente las acusaciones y calificándolo de "pendejo de mierda" y mentiroso. Tomás defiende su trayectoria de 25 años en los medios y asegura que no permitirá que Fernando destruya su nombre.
Tomás insiste en que Fernando es un falto y busca el beneplácito de todos, a diferencia de él, que es sincero y transparente. Amenaza con no parar hasta que Fernando reconozca sus mentiras.