Un doctor llega tarde a sus rondas médicas, lo que genera un enfrentamiento con el Dr. Ebren, quien lo humilla públicamente.
El doctor afectado se siente profundamente ofendido y avergonzado, especialmente delante de los demás residentes. Le pide a Ebren que no continúe con esa actitud, recordándole que no es así y que deberían poder continuar trabajando juntos.
Ebren, visiblemente enojado, le dice al doctor que solo quedan dos semanas para que se vaya, insinuando que su presencia ya no es necesaria. La situación genera un clima de tensión y desconfianza en el equipo médico.