El gobierno reprogramó partidas presupuestarias para diversas áreas, entre ellas la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que recibió casi 50 mil millones de pesos. Una parte significativa de estos fondos, 7.500 millones, se destinará a gastos reservados.
Esta decisión contrasta con los argumentos del gobierno sobre la falta de presupuesto para áreas como financiamiento universitario o discapacidad. La medida, formalizada mediante un decreto, generó cuestionamientos sobre las prioridades de gasto del ejecutivo.