Tras los masivos festejos por la clasificación de Argentina al Mundial, la ciudad de Buenos Aires amanece con tareas de limpieza en el Obelisco, epicentro de las celebraciones. Si bien la mayor parte de la noche transcurrió en orden, se reportaron algunos incidentes menores y se encontraron cartuchos de escopeta y vidrios en la vía pública.
El transporte público, especialmente los trenes, se vio desbordado en las primeras horas de la mañana, con andenes llenos de gente intentando llegar a sus lugares de trabajo o regresar a sus hogares. Las demoras y el caos en el viaje fueron un tema recurrente.