Las dotaciones de invierno en las bases antárticas argentinas, como la Base Esperanza, tienen una permanencia de un año. El relevo se realiza generalmente en la primera quincena de diciembre, con la participación del rompehielos Almirante Irizar y medios aéreos.
A pesar de la aparente larga duración de la estadía, el tiempo en la Antártida transcurre rápidamente para quienes se encuentran allí, inmersos en sus labores y la vida cotidiana de la base.