El móvil se encuentra en la Casa de Diego Maradona en Fiorito, donde se observa la preparación de ollas populares para dar de comer a la gente del barrio. La situación económica es descrita como complicada, con días de escasez y dificultades para conseguir trabajo y alimentos.
Los vecinos expresan la dureza de la situación actual en comparación con años anteriores, evidenciando la necesidad de recurrir a la ayuda comunitaria para poder alimentarse. A pesar de las dificultades, hay un fuerte sentimiento de pertenencia y celebración en torno a la figura de Maradona, con expectativas puestas en el próximo partido.