Se discute la posibilidad de que todo árbol sea apto para convertirse en bonsai, concluyendo que si bien la técnica se puede aplicar a cualquier especie, no todas resultan estéticamente adecuadas. Se priorizan árboles con hojas pequeñas de forma natural.
Se mencionan como ejemplos de árboles complejos para bonsai la palmera y el nispero, debido al tamaño de sus hojas, lo cual dificulta mantener la proporción característica del bonsai. La clave del bonsai reside en la armonía de sus proporciones.