Se discute la diferencia entre el don futbolístico de Messi y Cristiano Ronaldo, inalcanzable para la mayoría, y los aspectos de la personalidad que sí se pueden trabajar, como la confianza, la constancia y el estar bien anímicamente.
Se enfatiza que, si bien las habilidades técnicas pueden mejorarse, lo fundamental es encontrar y potenciar el propio don, trabajando en la personalidad para alcanzar el éxito, en lugar de aspirar a ser una réplica de otro deportista.