En el Club La Recoa, se comparten anécdotas sobre los inicios de Enzo Fernández. Se menciona que sus padres, Raúl y Marta, lo llevaban al club desde los 5 meses y que Raúl era un buen jugador.
Se destaca que Enzo creció en el club y que su primer juguete fue una pelota de fútbol. La familia de Enzo es descrita como "gente de barrio" y "buena familia", remarcando la importancia de ser buenas personas.
Se relata la anécdota de cómo Enzo, siendo muy pequeño, ya demostraba su talento y afición por el fútbol, jugando incluso antes de caminar.