Se critica la falta de sutileza del gobierno en la comunicación de sus mensajes, señalando que esto no es un hecho aislado sino una recurrencia. Se sugiere que ante un comentario como el de Messi, una respuesta más sencilla y empática habría sido más efectiva.
Se plantea que el gobierno debería haber reconocido que siempre hay personas pasando por dificultades, en lugar de entrar en un debate directo que podría banalizar temas serios.