Javier explicó que los bonsais de cítricos, como los limoneros y quinotos, producen frutos de tamaño reducido, similar al de las variedades silvestres. Aclaró que el tamaño de la fruta no se modifica al convertir un árbol frutal en bonsai, sino que se obtienen frutos pequeños si la variedad original es de esa característica, como el limón sutil o la naranja Kinsu.
Mencionó que las variedades silvestres de frutas suelen ser pequeñas y menos sabrosas que las cultivadas. También se refirió a la floración de los cítricos en invierno y la posibilidad de cultivar bonsais de cerezos, aunque estos últimos presentan algunas dificultades en su adaptación y poda.