Los festejos por la victoria de Argentina se extendieron por todo el mundo, con manifestaciones de alegría y pasión que conmovieron a todos. En Bangladesh, la euforia de los hinchas argentinos superó todas las expectativas, demostrando la magnitud del fenómeno futbolístico que une a las personas más allá de las fronteras.
La locura y la felicidad de los argentinos en el exterior se hicieron sentir, con cánticos y celebraciones que reflejaban el orgullo por su selección y el liderazgo de Messi. La imagen de la gente en las calles, abrazándose y coreando los nombres de sus ídolos, es un testimonio del poder unificador del fútbol.