Los festejos por la victoria de Argentina se extendieron hasta Londres, donde los hinchas británicos vivieron la derrota de su selección con decepción, mientras que otros celebraron el triunfo argentino.
La pasión por el fútbol se hizo evidente en las calles de Londres, con momentos de tensión y euforia. Algunos ingleses expresaron su frustración, mientras que otros, por tradición o simpatía, se unieron a la celebración argentina.
La rivalidad histórica entre ambas naciones se hizo presente, pero la alegría argentina predominó en el ambiente, demostrando la universalidad del deporte y la capacidad de unir a las personas en torno a una pasión compartida.