La cadena televisiva americana poseedora de los derechos de transmisión del mundial facturó 350 millones de dólares solo en la primera fase, gracias a los cortes publicitarios durante los entretiempos. Esto demuestra el enorme negocio que rodea al evento deportivo.
Se menciona la posibilidad de implementar tiempos netos de juego, similar al básquet, con el objetivo de agilizar el espectáculo y maximizar las pausas comerciales, lo que generaría aún más ingresos.