Se expone que el matrimonio es una institución establecida y regulada por Dios, no por el Estado ni por la Iglesia. Se cita la Biblia, que indica que el hombre dejará a sus padres y se unirá a su esposa para ser una sola carne, unidos por Dios.
Se recalca que el hogar debe ser dirigido por la ley de Dios, no por leyes humanas. El fundamento de una familia y un matrimonio es el diseño establecido en Su palabra. El ideal de Dios es una familia que comienza con una relación matrimonial monógama y heterosexual, donde ambos miembros están llenos del Espíritu Santo.
"Ese es el... Es lo que espera el Señor", se afirma, subrayando la visión divina para la unión matrimonial y familiar, basada en el amor, el respeto y la plenitud del Espíritu.