Se critica al Estado como una entidad de inútiles y parásitos que viven de los impuestos de los ciudadanos trabajadores. Se denuncia que los políticos, gobernadores, intendentes y legisladores son millonarios que no resuelven los problemas de la gente.
Se ejemplifica con la ineficiencia de los servicios estatales, como los semáforos y los controles de tránsito, que solo buscan recaudar y perjudicar a los ciudadanos. Se cuestiona la utilidad de los organismos estatales y se compara a los funcionarios con parásitos que se alimentan del esfuerzo ajeno.
Se hace referencia a figuras como Isaurralde y Adorni en el contexto de la crítica a la corrupción y la inoperancia estatal.