En los conflictos actuales, la disputa trasciende el campo de batalla y se desarrolla en los planos político, diplomático y de legitimidad internacional. Irán ha iniciado acciones legales denunciando a Estados Unidos por crímenes de lesa humanidad, buscando influir en la opinión pública global.
Estas denuncias, consideradas maniobras estratégicas de comunicación, buscan legitimar acciones militares y ejercer presión diplomática. Si bien no descartan la veracidad de los hechos, enfatizan el uso de estas acusaciones para alcanzar objetivos políticos. La dinámica de acusaciones mutuas de crímenes de guerra, como ya se ha visto entre Rusia y Ucrania, se repite ahora con Irán y Estados Unidos, en un ciclo que parece no tener fin.