La incertidumbre en Oriente Medio está generando sobrecostos de cientos de dólares por envío en las cadenas de suministro globales, obligando a las compañías a reorganizar rutas y operaciones.
El corte que sufre el estrecho de Ormuz no solo aumenta el precio del petróleo, sino que también dificulta la exportación por parte de los países productores de crudo.
En respuesta, Irak y Siria acordaron avanzar en un proyecto de gasoducto u oleoducto más amplio que el existente, el cual fue construido en 1952. Este nuevo ducto, que transportará crudo desde el norte de Irak hasta la costa mediterránea de Siria, permitirá evitar el estrecho de Ormuz y evacuar unos 300.000 barriles diarios.