El cierre del Estrecho de Ormuz representa un factor de gran impacto global en el conflicto de Medio Oriente, afectando directamente el precio de los combustibles y la economía mundial. La sorpresiva reacción de Trump ante el costo económico de esta medida sugiere una búsqueda de de-escalada.
Irán, a pesar de verse militarmente debilitado por ataques de Israel y Estados Unidos, utiliza el control del estrecho como una carta crucial en las negociaciones. La guerra entre Ucrania y Rusia sirve como antecedente de conflictos prolongados y difíciles de cerrar, lo que sugiere un escenario de negociaciones en curso.
Se anticipa un escenario complejo y prolongado, con la posibilidad de que las negociaciones se extiendan en el tiempo. La intervención de actores internacionales y las dinámicas geopolíticas hacen que la resolución definitiva del conflicto sea incierta, manteniendo la tensión en la región y a nivel global.