Se expuso la difícil situación económica de los clubes de barrio, que enfrentan deudas millonarias por servicios como la energía y el agua. A pesar de que el costo de la cuota social es relativamente bajo, muchas familias ya no pueden afrontarlo.
Se destacó la labor social de estos clubes, que priorizan mantener a los jóvenes en actividades deportivas antes que en la calle, incluso si no pueden pagar la cuota. Sin embargo, la sostenibilidad se ve amenazada por los crecientes costos y la incapacidad de las familias para cubrir los gastos de los torneos semanales.
Se hizo un llamado al Estado para que subsidie más a estos clubes, reconociendo su rol fundamental en la formación de jóvenes y en la contención social, a pesar de las dificultades financieras que enfrentan.