Los festejos por la clasificación de Argentina a la final del Mundial se extienden por todo el planeta, con la presencia de argentinos en diversas ciudades del mundo.
En Tel Aviv, una importante comunidad de argentinos celebró la victoria en plazas con pantallas gigantes. En Bangladesh, a pesar de la diferencia horaria, la pasión por el fútbol se hizo presente. En Glasgow, escoceses e irlandeses, con su histórica rivalidad con Inglaterra, se sumaron al apoyo argentino en pubs.
Incluso en Japón, la fiebre por la selección albiceleste se hizo notar, demostrando el alcance global del fenómeno futbolístico argentino. Estos festejos, a menudo en horarios intempestivos, reflejan la profunda conexión emocional de los argentinos con su equipo.