Al menos cinco palestinos murieron en nuevos ataques israelíes en la Franja de Gaza, elevando la cifra total de víctimas fatales a 73.250 desde octubre de 2023. El Consejo de Seguridad de la ONU exigió el cese inmediato de hostilidades.
Israel defendió sus acciones como necesarias para proteger a sus ciudadanos, acusando a Hamas de usar civiles como escudos. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU exigió una investigación independiente sobre fosas comunes en hospitales, advirtiendo que el asesinato de civiles podría constituir un crimen de guerra.