Se especula sobre las motivaciones de Wanda Nara al llevar a sus hijas a París, sugiriendo que podría ser una forma de "mojarle la oreja" a Mauro Icardi o buscar conflicto.
Se critica la constante disputa entre ambos, calificándola como un "juego incesante" para ver quién afecta más al otro. Se lamenta la situación de las niñas, a quienes se describe como "judicializadas" y con una infancia en medio de estas disputas.