En la previa del partido en Atlanta, se observa una gran cantidad de argentinos sin entrada, un fenómeno que se ha repetido a lo largo del mundial. Los precios de reventa superan los 2.500 dólares, una cifra considerablemente más alta que en partidos anteriores contra Egipto, Suiza y Cabo Verde.
Esta situación evidencia la alta demanda y la dificultad para acceder al encuentro, generando preocupación entre los aficionados que buscan una entrada a precios más accesibles.