Hinchas provenientes de Montreal, Canadá, expresaron su indignación por la prohibición de ingresar al estadio con banderas que representen a las Malvinas. Calificaron la medida de "patética" y la consideraron una afrenta a la identidad argentina.
Los fanáticos interpretaron la restricción como una forma de "censura", aunque admitieron que podría ser una medida para prevenir desmanes y proteger la imagen del evento. La tensión era palpable, y se anticipaba un partido "caliente" tanto dentro como fuera del campo de juego.