Se cuestiona la posible reacción de la ministra Monteoliva ante la presencia de banderas y remeras con la simbología de Malvinas en el banderazo argentino en Atlanta. Se compara su ferocidad para reprimir jubilados con la posible reacción ante manifestantes pacíficos.
Se anticipa que, a pesar de las prohibiciones, habrá más banderas argentinas que nunca, como una reacción natural ante la censura. Se señala la contradicción de considerar provocadoras las expresiones de soberanía sobre Malvinas.