La cantidad de gente que se acercó al Obelisco superó todas las previsiones, generando demoras significativas en el tránsito de las principales avenidas de Buenos Aires. La autopista del 25 de Mayo y la 9 de Julio se vieron colapsadas.
La jornada se vivió como una verdadera fiesta, con la gente copando las calles y extendiendo la celebración por toda la ciudad, anticipando una noche que no iba a terminar.