Una mujer evangélica pide orientación a un pastor porque en su trabajo enfrenta situaciones difíciles. Sus compañeros de trabajo la culpan injustamente, no creen en su fe, inventan rumores, se burlan de ella y la hacen pasar vergüenza.
La mujer expresa que ya no soporta la situación y necesita ayuda. El pastor la anima a ser una "verdadera sierva de Dios" y a prepararse para recibir la bendición.
Se inicia un momento de oración liderado por el pastor y el pastor Jaime, pidiendo a Dios que expulse las fuerzas malignas y cure a los enfermos. Se enfatiza la autoridad de cada persona para orar por sí misma y apropiarse de la bendición divina.