Se generó controversia por la admiración expresada por el presidente Javier Milei hacia Margaret Thatcher. El mandatario destacó el rol de Thatcher como líder y su impacto en la economía, comparándola con figuras como Reagan y Churchill.
Sin embargo, esta postura fue criticada por vincularla con acciones controvertidas de Thatcher, como la guerra de las Malvinas y el hundimiento del Crucero General Belgrano. Se cuestionó la omisión de estos hechos por parte de Milei al elogiarla.
El debate se centró en si la admiración de Milei por Thatcher se basaba únicamente en su ideología económica o si también implicaba una validación de sus políticas más polémicas. Se planteó que identificar a un líder por su rol histórico sin considerar todas sus acciones puede ser problemático.