Se analiza la relación de Simeone con el fútbol, considerándola su vínculo más estable, incluso por encima de sus relaciones sentimentales.
Se comenta la dificultad que tuvo Simeone para conectar con sus hijas en la crianza, ya que ellas no mostraban el mismo interés por el fútbol que sus hijos varones.
Se recuerda su partida a Europa a los 13 años para jugar en Pisa, marcando el inicio de su exitosa carrera.