Se analiza la mentalidad de los jugadores de la Selección Argentina, destacando su falta de miedo y su capacidad para competir al más alto nivel.
Se resalta que a los jugadores no les pesa la responsabilidad, jugando con la misma soltura que cuando tenían 7 u 8 años, sin pensar en la posibilidad de fallar o quedar eliminados.
Se menciona la importancia de disfrutar el juego y darlo todo mientras dura el partido, lo que permite irse con la conciencia tranquila independientemente del resultado.
La actitud de los jugadores genera orgullo, y se destaca su entrega total en la cancha, similar a la que demostraron en Qatar.