Se observó un ingreso de hinchas al estadio con escasos controles de seguridad, permitiendo la entrada de banderas sin mayores restricciones, a diferencia de lo esperado.
Entrevistas a hinchas revelaron diversas expectativas, con algunos confiados en la victoria argentina y otros reconociendo la fortaleza de Inglaterra. Un hincha de Australia, tras viajar 38 horas, expresó su determinación de ver el partido junto a su amigo de Buenos Aires.
También se dio visibilidad a un turista de Sudáfrica que se identificó como fanático de Messi, mostrando la diversidad de nacionalidades presentes y la atracción global que genera el astro argentino.