El concepto de "Gran Israel", una aspiración irredentista y ultranacionalista de un sector del sionismo israelí, ha cobrado fuerza tras los recientes eventos en Medio Oriente. Esta idea, con raíces bíblicas en la promesa divina a Abraham, abarca teóricamente territorios que incluyen Palestina, Jordania, Líbano, Siria, parte de Irak, Egipto y Arabia Saudita.
Aunque históricamente las fronteras de esta noción han sido difusas, hoy es enarbolada por ministros radicales del gobierno de Benjamin Netanyahu y se considera el motor ideológico del movimiento de colonos en la región, fusionando teología y geopolítica.