En Córdoba, la gente se congrega en la iglesia de los Capuchinos para pedir un milagro. A pesar de que la iglesia se encuentra cerrada, la fe se mantiene intacta. Algunos devotos, como Milei, se acercan para cumplir promesas y pedir por la selección. La esperanza y la creencia en un poder superior se manifiestan en este momento de fervor religioso.
La presencia de fieles en la iglesia de los Capuchinos, incluso con la misma cerrada, demuestra la profunda fe que une a los argentinos en momentos de necesidad. La figura del Papa Francisco también se invoca como intercesor celestial, buscando su ayuda divina para superar las adversidades.