Se cuestiona la falta de previsión en el viaje de Wanda Nara con sus hijas, señalando que la autorización judicial fue reciente y no incluyó detalles como fechas de regreso o itinerario.
Se plantea la duda de si Mauro Icardi hubiera permitido el viaje a París si Wanda se lo hubiera comunicado previamente. Se argumenta que, independientemente de la voluntad de Wanda, se debe dar la posibilidad al padre de estar informado y dar su consentimiento.