La celebración en el Obelisco se intensificó con la llegada de un fuerte diluvio, que lejos de disuadir a los presentes, añadió épica al festejo. La gente, a pesar de la lluvia torrencial, continuó celebrando la victoria de la Selección Argentina.
Algunos se protegieron con paraguas, mientras que otros se entregaron por completo a la lluvia, demostrando la inmensa alegría y el fervor que generó el triunfo. Familias enteras, incluso niños, participaron de esta celebración bajo el agua.
Desde distintas partes del país, como Rawson (Chubut) y Reconquista (Santa Fe), la gente se acercó a los puntos de festejo para celebrar, mostrando el sentimiento de unidad nacional.