Tras la victoria de Argentina, miles de personas salieron a las calles para celebrar, congregándose en el Obelisco y otros puntos de la Ciudad de Buenos Aires. Los festejos se extendieron hasta altas horas de la madrugada, con banderas argentinas y cánticos por toda la ciudad.
Se observaron imágenes aéreas de la multitud reunida, destacando el Obelisco iluminado con los colores patrios. La celebración abarcó diversos barrios, con gente reunida en esquinas y puentes, creando un ambiente de euforia colectiva a pesar del frío.