La búsqueda de entradas para el partido se tornaba cada vez más difícil y costosa. Algunos fanáticos expresaron su preocupación ante los altos precios de la reventa, que consideraban "carísimos" y sin lógica aparente.
A pesar de la incertidumbre, existía la esperanza de que los precios bajaran en los minutos previos al encuentro. La alta demanda y la limitada oferta generaban una situación de tensión para quienes aún no habían conseguido su ticket.