Cuba sufrió el tercer apagón nacional en menos de 10 días, el quinto del año, debido a la crisis económica, infraestructura obsoleta y escasez de combustible.
La situación se agravó por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que dificulta el suministro de combustible a las centrales eléctricas. La compañía eléctrica tardó más de 24 horas en restablecer el servicio en los cortes anteriores.
Los apagones intermitentes persisten debido a la baja producción de electricidad, generando preocupación por la pérdida de alimentos y bienes ante la falta de refrigeración.