La ciudad de Buenos Aires se prepara para retomar su ritmo habitual tras los masivos festejos por la victoria de Argentina. A pesar de la magnitud de las celebraciones, que congregaron a cientos de miles de personas, se destaca la ausencia de destrozos significativos.
Se menciona que la limpieza de la ciudad será un trabajo arduo que se extenderá durante toda la noche. Si bien hubo algunos incidentes menores, como el lanzamiento de botellas, no se registraron actos de vandalismo generalizados. La imprudencia de algunas personas subidas a estructuras peligrosas sí dejó algunos heridos.
El ambiente general es de celebración y unidad, con un grupo reducido de personas que continúan festejando frente al Obelisco. La organización de la limpieza y la pronta habilitación del tránsito son las prioridades para normalizar la situación en la capital.