La emoción de vivir un Mundial lejos de casa se hizo sentir en el programa. Eugenia, desde Egipto, compartió su experiencia de ver los partidos sola para evitar la tensión del ambiente callejero tras ciertos eventos. Contó cómo hasta en el extranjero le preguntaron por su nacionalidad con cautela.
Por su parte, Darío, desde Japón, relató su rutina de cara al partido, durmiendo pocas horas por los nervios y la expectativa. Explicó que es su quinto Mundial en Japón y que prefiere ver los partidos en casa tras una mala experiencia en una final de 2014. A pesar de la distancia, afirmó que la sensación es la misma y que se sienten conectados con los cánticos desde Argentina.