La peor tragedia del Italpark ocurrió el 29 de julio de 1990, cuando uno de los carros del juego Matterhorn se desprendió, causando la muerte de un adolescente de 15 años y heridas graves a otra joven. El impacto contra una barrera protectora resultó fatal para el joven.
Tras el suceso, la justicia ordenó la clausura preventiva del parque, señalando arreglos improvisados y la falta de inspecciones adecuadas en la atracción mecánica. A pesar de que un juez levantó la clausura meses después, el parque solo abrió por un fin de semana antes de cerrar definitivamente debido a la baja concurrencia.