El periodista Juan Biosca describe el impacto apocalíptico del terremoto en Venezuela, comparando la devastación con la destrucción de pueblos costeros catalanes.
Biosca relata el fuerte olor a cuerpos en descomposición que impregna la zona y la crudeza de las imágenes de edificios semiderruidos, fracturados y expuestos, reflejando "vidas quebradas".
Se enfatiza la dificultad de transmitir la magnitud de la tragedia a través de imágenes, y se destaca la resiliencia de la población, que a pesar de la devastación, busca maneras de seguir adelante. La historia de Víctor Sardinia, quien sobrevivió pero perdió a toda su familia, se presenta como un ejemplo de la profunda pérdida sufrida.