Estados Unidos ha atacado por tercer día consecutivo objetivos militares en Irán, incluyendo sistemas de defensa y bases de misiles y drones. Estos ataques se producen en medio de tensiones crecientes por el control del Estrecho de Ormuz.
Paralelamente, en Roma se llevan a cabo negociaciones entre Israel y Líbano en la embajada estadounidense. La situación se agrava con los contraataques iraníes y las disputas por el Estrecho de Ormuz, vital para el transporte de energía mundial.
El memorando de entendimiento firmado hace un mes parece haber quedado relegado a un punto de conflicto centrado en el Estrecho de Ormuz. La política de Donald Trump de impedir armas nucleares a Irán se ve amenazada por este conflicto bélico.
Los ataques se concentraron en zonas estratégicas del sur de Irán, cercanas al Estrecho de Ormuz, y también en Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear civil operativa del país, poniendo en riesgo su seguridad.