Se anticipan problemas significativos durante el egreso del estadio debido a la gran cantidad de asistentes que habrán consumido alcohol, especialmente en el FanFest ubicado a 500 metros de la cancha.
La preocupación principal radica en la posible aglomeración de unas 50.000 personas, muchas en estado de ebriedad, lo que requerirá un refuerzo considerable de la seguridad privada tanto dentro como fuera del estadio para gestionar la situación.