Se debate si es posible ser usado por Dios sin conocimiento bíblico. Se concluye que es difícil, ya que la fe viene por el oír, y la falta de conocimiento limita la capacidad de enseñar.
Se utiliza el ejemplo de un analfabeto que, sabiendo escribir su nombre, puede enseñar a otro a hacerlo, sugiriendo que incluso un conocimiento básico puede ser útil, pero un mayor estudio permite enseñar más.