El gobierno argentino impulsa una reforma en la Carta Orgánica del Banco Central para combatir la inflación y asegurar la estabilidad monetaria.
Se busca limitar la independencia del Banco Central y prohibir el financiamiento del Tesoro Nacional, basándose en el libro "La inflación como delito" de Ricardo Manuel Rojas.
La medida pretende evitar que se repita la situación de un Banco Central quebrado y descapitalizado, como el que recibió la gestión actual.